En un pronunciamiento que marca una línea clara en su política de seguridad, el presidente de la República, José Raúl Mulino, aseguró este jueves que su administración no establecerá canales de diálogo ni negociaciones con las estructuras de pandillas que operan en el país. Las declaraciones surgen como respuesta directa al reciente incremento de homicidios y «ajustes de cuentas» que han generado zozobra en diversas provincias.
Un rechazo a la «paz negociada»
Durante su habitual conferencia de prensa semanal, el mandatario fue enfático al desmarcarse de cualquier estrategia de tregua con el crimen organizado.
«Yo no me voy a sentar, ni el ministro de Seguridad se va a sentar con el jefe de la pandilla X a negociar. Eso no es posible», sentenció Mulino, reforzando la idea de que la autoridad del Estado debe imponerse mediante el cumplimiento de la ley y no a través de concesiones.
Este enfoque busca marcar distancia con modelos de seguridad que en otros países han intentado pactar reducciones de violencia a cambio de beneficios penitenciarios, una fórmula que el Ejecutivo panameño considera inviable.
Los dos frentes de la violencia
El mandatario realizó un diagnóstico de la situación actual, atribuyendo la violencia a factores que trascienden las fronteras nacionales:
- El auge del narcotráfico regional: Mulino vinculó directamente la criminalidad local con el incremento en la producción de cocaína en los países vecinos. Panamá, por su calado natural y conectividad, continúa siendo el punto crítico para el tránsito de droga hacia el norte, lo que dispara las pugnas por el control de rutas y «tumbes».
- El «cuartel general» en las cárceles: El Ejecutivo reconoció que las prisiones panameñas siguen siendo centros operativos. Anunció un trabajo conjunto entre el Ministerio de Seguridad y el Sistema Penitenciario para desmantelar la estructura que permite que los delitos se ordenen desde el interior de los penales.
Inversión en tecnología y cooperación internacional
El presidente destacó que, a diferencia de su gestión pasada como ministro de Seguridad, Panamá cuenta ahora con herramientas tecnológicas superiores. El plan gubernamental contempla:
- Blindaje de contenedores: Tras la reciente captura de 20 personas implicadas en la contaminación de carga, el Gobierno busca cerrar las brechas en los puertos.
- Alianza con Países Bajos: Se establecerá un mecanismo de vigilancia para evitar los trasbordos de sustancias ilícitas en mares internacionales antes de que los buques lleguen a su destino.
El reto de la «seguridad ciudadana»
Más allá de la lucha contra el narcotráfico, el mandatario subrayó que el objetivo primordial es proteger a la ciudadanía que no tiene vínculos con el crimen. Sin embargo, el desafío para el Gobierno será demostrar resultados a corto plazo en las calles, donde las pugnas de pandillas suelen dejar víctimas colaterales y una percepción de inseguridad que afecta la economía y la paz social, en ese sentido el mandatario concluyó este tema asegurando que «Vamos a proceder para defender a los ciudadanos panameños que no son maleantes y que pueden ser víctimas del actuar irresponsable de estas pandillas».

