La Corte Interamericana de Derechos Humanos está sesionando en Panamá

La Corte Interamericana de los Derechos Humanos está sesionando en nuestro país para evaluar los distintos casos a nivel regional donde también analiza el impacto del Tribunal en la Región, el debate jurídico sobre la democracia y las constantes denuncias presentadas en este organismo por violación a los derechos fundamentales. 

Sería sumamente interesante que la Corte Interamericana de los Derechos Humanos evaluara el icónico caso del expresidente Ricardo Martinelli, a quien no solo le violaron sus derechos fundamentales sino su derecho a la legítima defensa, sus derechos civiles. Una Corte Suprema de Justicia que violentó un Tratado de Extradición, pasó por encima del Código Procesal Penal, Código Judicial y hasta la propia Constitución Nacional. Ni hablar del derecho al Principio de Especialidad que le otorgó el Tratado de Extradición y que aquí las autoridades judiciales la pisotearon como están acostumbrados a hacerlo. 

Pero como era de esperarse aquí ninguna organización empresarial, gremios de abogados, instituciones que se autodenominan democráticas y defensoras de los derechos humanos y menos la iglesia católica ha solicitado que se investigue este caso para que de una vez por todas se acabe con el morbo, la corrupción y la manipulación de un sector de la oligarquía panameña y partidos políticos por el solo hecho de mantenerse en el poder. 

Solamente hay que voltear la mirada hoy al Diario La Prensa para darnos cuenta de esta componenda manipuladora aprovechando la presencia en nuestro país de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos. Por ejemplo, hoy el diario destaca en su techo que solo dos personas de las 9 condenadas por el mamotreto de New Business, inventado por el incompetente Gobierno de Juan Carlos Varela, están pagando prisión y hacen énfasis principalmente en Ricardo Martinelli, quien según el periódico se marchó para Colombia, no que le dieron asilo, porque hasta en los conceptos quieren manipular al lector. 

Sin embargo, el otrora laureado Diario La Prensa no publica nada acerca de su presidente fundador acusado de evasión de impuestos. Ni siquiera se ha puesto a investigar si su expresidente fundador pagó la multa impuesta, esto sin mencionar como embaucó a muchos en la apertura de un Banco, que murió prácticamente en la cuna. 

¿Por qué también, este diario, autocalificado de Diario Libre de Panamá, no le da seguimiento al derroche de 26 mil millones de dólares del gobierno anterior? ¿Por qué no le pone cariño y énfasis en los grandes escándalos de los dos últimos gobiernos? Millones derrochados en pandemia, millones de dólares en la descentralización, así como centenares de millones en auxilios económicos; y qué paso con los supuestos 143 millones que presuntamente le entregó China Popular a Varela después de romper relaciones con Taiwán, tal como publicaron algunos medios de comunicación. 

Cuando se trata de supuestas violaciones a la libertad de expresión, ahí La Prensa y todos sus adláteres, empresarios y políticos están anuente a denunciar el asunto en los Derechos Humanos. Pero cuando se trata de campaña perversas, sucias y desestabilizadoras llevadas a cabos por medios de comunicación y sus dueños con el poder político, entonces se califica de justicia. Ya basta de tanto daño y tanta corrupción de los que dicen combatirla, pero que, en el fondo, ellos mismos están muy adentro de la miasma fétida. 

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *